Es año nuevo y casi siempre decimos para nosotros mismos o para personas allegadas que deseamos un año nuevo y mejor, uno que sea diferente en todos sentidos; así pues, leyendo una obra magnifica de reflexión y análisis sobre la música electrónica me encontré con un texto que desde el titulo llama mucho la atención: “Techno Rebelde, un siglo de músicas electrónicas” de Ariel Kyrou –esta obra la pueden encontrar en internet en formato PDF-.
Dentro de esta obra se encuentra uno con un manifiesto de Luigi Russolo ,uno de los pioneros del sampleo y de la incipiente música creada con sonidos de la naturaleza y en general del ambiente humano, llamada música concreta. Creí que la importancia de este manifiesto radica en la invitación y llamado que nos hace para ver de distinta forma lo que podemos ver y en especial oír, producir y presentar nosotros los disc jockeys que somos como el símbolo de la vanguardia e innovación en el terreno musical –así lo considero yo-. Espero que esto que les presento a continuación lo lean con una mente abierta y no con una predisposición o prejuicios, sin más; aquí lo tienen:
1913. El arte de los ruidos
Sucedáneo futurista de un manifiesto que hace pum
Luigi Russolo:
No podemos de ninguna manera considerar la enorme movilización de fuerzas
que una orquesta moderna representa sin constatar sus lastimosos resultados
acústicos. ¿Hay algo más ridículo en el mundo que veinte hombres cebados
en redoblar el maullido lastimero de un violín? Estas francas declaraciones
hicieron saltar a todos los maníacos de la música y despertarán, siquiera ligeramente,
a la soñolienta atmósfera de los auditorios. Entremos juntos, ¿queréis?
Entremos en uno de esos hospitales de sonidos anémicos. Escuchad: el
primer compás os arroja en la oreja el aburrimiento de lo ya oído y os ofrece
un aperitivo del hastío que derramará el compás siguiente. Seguiremos así, de
compás en compás, durante dos o tres clases de abulia esperando siempre esa
extraordinaria sensación que nunca se producirá. Esperamos que a nuestro
alrededor se opere una mezcla nauseabunda formada por la monotonía de las
sensaciones y el pasmo estúpido y religioso de los espectadores, ebrios de saborear
por enésima vez, con la paciencia de un budista, un éxtasis elegante y de
moda. ¡Puaf! ¡Salgamos deprisa, pues me es imposible reprimir por mucho
tiempo mi deseo loco de crear por fin una verdadera realidad musical repartiendo
a diestro y siniestro sonoras bofetadas, sorteando y derribando pianos
y violines, contrabajos y órganos quejosos! ¡Salgamos!
Algunos objetaron que el ruido es necesariamente desagradable para el
oído. Objeciones fútiles que yo estimo ocioso refutar enumerando todos los
ruidos delicados que proporcionan agradables sensaciones. Para convenceros
de la sorprendente variedad de ruidos que existen, citaría el trueno, el viento,
las cascadas, los ríos, los arroyos, las hojas, el trote de un caballo que se
aleja, los sobresaltos de un carro sobre el adoquinado, la solemne respiración
blanca de una ciudad nocturna, todos los ruidos que hacen los felinos
y los animales domésticos y todos los que la boca humana puede hacer sin
hablar ni cantar.
Atravesemos juntos una gran capital moderna, los oídos más atentos que los
ojos, y variaremos los placeres de nuestra sensibilidad distinguiendo los glu-glús
del agua, del aire y del gas en los tubos metálicos, los rugidos y estertores de los
motores que respiran con indiscutible animalidad, la palpitación de las válvulas,
el vaivén de los pistones, los gritos estridentes de las sierras mecánicas, los
brincos sonoros de los tranvías sobre los raíles, el chasqueo de los látigos, la
ondulación de las banderas. Nos divertiremos en orquestar idealmente las puertas
plegables de los comercios, el run-run de las multitudes, las algazaras diversas
de las estaciones, de las herrerías, de las hilanderías, de las imprentas, de las
fábricas eléctricas y de los ferrocarriles subterráneos.5
5 La traducción castellana lo es, a su vez, de la francesa que del italiano realizó Nina Sparta. El
manifiesto puede leerse íntegramente en el libro Luigi Russolo, L’Art des bruits (col. «Avant-gardes
», L’Âge d’homme, 1975, 2001), o en el sitio internet: http://luigi.russolo.free.fr/bruits.html
El llamado esta como lo estuvo en su tiempo, ahora solo falta que cada uno lo tome e interprete para sí y que después lo compartamos, necesitamos ir hacia ese otro lado que no conocemos para ver, oír y vivir lo que hay en ese otro mundo, de donde muchas personas han ido y nos lo vienen a contar y a dar una aproximación de aquello que los inspiro a ser innovadores y visionarios.
Feliz año y una disculpa por la tardanza en la actualización del blog, ya seré más regular en subir contenidos para todos ustedes y bueno pues la invitación sigue a todos aquellos que quieran colaborar con algo, lo pueden hacer avísenme y estamos a sus ordenes esto es colectivo, gracias y un abrazo!
Luis Reyes (a.k.a. DJ KADY)
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